Sentado en las sombras ‘de la libertad’ un Miércoles 09 de Diciembre del 2015, esperando su turno en el Hospital Cardiológico de Córdoba, con sus manos libres sobre el portafolio y sin custodia.
«Estaba sentada con mi papá esperando nuestro turno y lo vi. No lo podía creer. No dije nada porque mi viejo fue militante y no se puede alterar. Pero no aguanté y le dije: -Mirá papá atrás tuyo está… –
-Ya lo vi-, la interrumpió».
A Paola Gramaglia hoy, le tocó compartir la sala de espera con un genocida, que tiene prisión domiciliaria, pero «sale» sin custodia a visitas médicas. (Ella misma lo constató, salió a ver si había seguridad, policías… nada).
«Fue como volver a los 70, estaba ahí al lado nuestro, vestido igual que siempre. No pude hacer más que sacar una foto, y hasta con miedo, pero no podía dejar que esto pase sin más, al menos que la imagen circule».
A Paola hoy le tocó ser testigo de una grieta en la justicia que permite estas cosas.
Luciano Benjamín Menéndez, a las 4 de la tarde, estaba sentado solo, suelto, libre en una sala de espera.


